LA INTEGRACIÓN ECONÓMICA (II)

El proceso de formación de la UEM no se inicia hasta 1970 con el Informe Werner, donde se contiene un plan para la consecución de la unificación monetaria que sirvió para impulsar los esfuerzos encaminados a asegurar la estabilidad de los tipos de cambio en la Comunidad y para sentar las bases de la creación del Sistema Monetario Europeo (SME) que se constituyó en 1979.


El SME gozó de una relativa estabilidad durante algunos años, pero entre los países comunitarios existían divergencias macroeconómicas, por eso, si se deseaba consolidar el mercado único era necesario avanzar en la integración monetaria. Por ello, a finales de los 80 se propuso el programa de construcción de una unión monetaria en Europa.



6.1. Costes y beneficios de la Unión Monetaria



Los procesos de unificación monetaria implican tanto beneficios como costes, y no puede establecerse con carácter general cuál es el balance de unos y otros. Los que sí es posible conocer son las circunstancias que aumentan la probabilidad que tal balance sea favorable.

Beneficios:

 Eliminación de los costes de transacción asociados a la utilización de varias monedas en las transacciones económicas entre los socios de la UEM.

 Desaparición de los riesgos derivados de las variaciones del tipo de cambio, una vez establecido el euro.

 Estímulo a las mejoras en la eficiencia y la competitividad, pues una moneda única hace más transparentes las diferencias entre los precios de los distintos países miembros.

 Contribución a la creación de un clima de estabilidad macroeconómica.



Las mejora de eficiencia que posibilita el uso de una moneda común, sólo se traducirán en ganancias reales de bienestar si los agentes económicos de los países miembros consiguen adaptarse al nuevo contexto de mayores exigencias de productividad.



Costes:

 Los que conlleva la sustitución de las monedas nacionales por la común, desde su fabricación hasta los que se derivan de los ajustes de índole administrativa, contable o informática que genera su uso.

 Los costes asociados a la pérdida del tipo de cambio y de la autonomía en el diseño de la política monetaria como instrumentos de estabilización frente a posibles shocks o perturbaciones que afecten de manera diferente a los países miembros.



Los primeros son inevitables, pero se producen de una vez por todas y pueden ser compensados por los beneficios. Los segundos pueden llegar a tener mayor alcance y están presentes a lo largo de la vida de la unión monetaria. Sin embargo, su valoración resulta prácticamente imposible. Lo que sí es factible es conocer las circunstancias que pueden reducir los costes asociados a la eliminación de la autonomía de la política monetaria. Son:

• La similitud de las estructuras productivas de los países miembros.

• La semejanza en el nivel de apertura y en la especialización comercial.

• La homogeneidad en las condiciones macroeconómicas.

• La existencia de mecanismos comunes de ajuste que permitan contrarrestar los efectos negativos de los shocks de tal naturaleza que pudieran producirse, siendo los fundamentales: la movilidad de la mano de obra dentro de la unión monetaria y la capacidad estabilizadora y distributiva de la política presupuestaria común.



6.2. La construcción de la Unión Monetaria Europea



El diseño del proceso que ha conducido al nacimiento de la UEM, al comienzo de 1999, se inició el año 1989 cuando se presentó y aprobó el Informe Delors, donde se establecía un plan gradual con tres etapas para lograr la formación de una unión monetaria y económica en Europa. Este plan fue reflejado en su práctica totalidad en el Tratado de la Unión Europea (aprobado en el Consejo de Maastricht a finales de 1991), y sus rasgos son los siguientes:

 Durante la primera etapa (iniciada en julio de 1990), se debía alcanzar la liberalización plena de los movimientos de capital y la integración financiera t bancaria, así como una reducción en los diferenciales de inflación y de tipos de interés, junto con una estabilidad cambiaria creciente. En la segunda etapa (que comenzaría en 19949, se debía aumentar el grado de convergencia de las políticas económicas nacionales, así como crearse el Instituto Monetario Europeo (IEM), el cuál tendría como misión coordinar, junto con la Comisión, las políticas monetarias de los países y hacer los preparativos técnicos necesarios para facilitar la transición a la unión monetaria. Por último, a partir de la fecha de comienzo de la tercera etapa (1 de enero de 1999), la soberanía de los Estados miembros que accediesen a la unión monetaria pasaría al Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), constituido por el Banco Central Europeo (BCE) y por los bancos centrales nacionales.

 El acceso de los países a la tercera fase de la unión monetaria se supeditaba a la superación de unos criterios económicos de convergencia nominal, los denominados “Criterios de Maastricht” que pretendían garantizar la estabilidad macroeconómica, al establecer límites a las tasas de inflación, tipos de interés, déficit y deuda pública y variaciones en el tipo de cambio.

 Se contemplaba una cláusula de exclusión que permitía al Reino Unido y a otros países quedarse al margen de la moneda única si así lo deseaban.

 Se establecía un marco institucional para la aplicación de la política monetaria caracterizado por un banco central federal e independiente, mientras que no se consideraba necesaria la centralización de la política fiscal.



CRITERIOS DE CONVERGENCIA NOMINAL ESTABLECIDOS EN EL TRATADO DE MAASTRICHT (1992)

• Tipo de cambio





• Inflación





• Déficit público



• Deuda pública



• Tipos de interés a largo plazo La moneda no debe haber sido devaluada ni haber salido del margen de fluctuación normal en los dos últimos años.



No debe superar en más de 1,5 puntos porcentuales la media de los tres países de menor inflación.



No debe exceder el 3% del PIB.



No debe superar el 60% del PIB.



El tipo nominal a largo plazo no ha de exceder en más de dos puntos al tipo de medio de los tres países con menor inflación.





Durante la primera fase de la UEM el escenario económico y monetario evolucionó de forma indeseada y se desató una crisis de gran magnitud en el SME. Durante el bienio 1992-93 se produjo la salida temporal de la lira y la libra esterlina del mecanismo de cambios del sistema, así como la ampliación de las bandas de fluctuación de las monedas participantes a un 15%.

Sin embargo, la entrada en la segunda etapa de la UEM, en 1994, junto a la creación del IME y el impulso dado por los nuevos socios comunitarios (Austria, Finlandia y Suecia) estuvieron en la base de los avances negociadores que cristalizaron en la Cumbre de Madrid en diciembre de 1995. En dicho Consejo Europeo, se ratificó la voluntad de avanzar en el proceso de la UEM y se fijó el nombre de la nueva moneda única, el euro, así como los pasos y el calendario para su implantación.

El Consejo Europeo de Dublín, de diciembre de 1996, abordó dos cuestiones esenciales para la construcción y funcionamiento de la UEM. Por una parte el contenido del Pacto de Estabilidad y Crecimiento encaminado a preservar el rigor fiscal dentro de la UEM.



PLAN PARA LA INTRODUCCIÓN DEL EURO

Etapas Fechas Actuaciones

Periodos de preparación - Comienzo: al inicio de 1998 • Selección de países participantes en la UEM

• Establecimiento del BCE:

- Adopción de decisiones, por parte del BCE, sobre la estrategia y el marco operativo de la política monetaria única.

- Puesta a punto de la organización operativa de la política monetaria y del sistema TARGET.

• Preparación de la comunidad financiera para la ejecución de la política monetaria en euros.

Establecimiento de la UEM e inicio del perio-

do transitorio - Comienzo: 1 de enero de 1999









- Finales del 2001 • Fijación irrevocable de los tipos de conversión de las monedas nacionales con respecto al euro.

• Entrada en vigor de los reglamentos del Consejo relativos a la introducción del euro.

• Comienzo de la actividad operativa del SEBC y ejecución de la política monetaria.



• Emisión de los billetes y monedas denominados en euros.

Periodo de canje - Comienzo: 1 de enero del 2001 • Retirada de los billetes y monedas nacionales.

Culminación de la UEM - 1 de julio del 2002, a más tardar. • Derogación del curso legal de los billetes y monedas nacionales.



Por otra parte se fijó el marco de relaciones entre los socios de la Unión que pasarán a ser miembros de la UEM y aquellos otros que no estuvieron entre los países fundadores de la UEM, decidiéndose al respecto que los países que accediesen a la UEM en un momento posterior al inicial habrían de superar los mismos criterios que los socios fundadores.

En mayo de 1998 se celebró un Consejo Europeo en Bruselas, la denominada Cumbre del euro, en la que, conforme al plan establecido, se decidió quienes serían los socios de la vanguardia de la UEM; estos fueron los once siguientes: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal.

Al comienzo de enero de 1999 se realizó la fijación irrevocable de los tipos de cambio de las monedas nacionales con el euro y se inició la definición y ejecución de la política monetaria única.

Desde 1999, los países miembros de la UEM han adoptado un nuevo régimen de política económica que queda definido por los rasgos siguientes:

• Una política monetaria común, cuya estrategia es definida por el Sistema Europeo de Bancos Centrales(SEBC) que está compuesto por los bancos nacionales y por el Banco Central Europeo (BCE). El objetivo primordial es velar por la estabilidad de los precios, y para ello en BCE dispone de una situación de autonomía formal de los gobiernos. Con la moneda única no se dispone del tipo de cambio como mecanismo para afrontar eventuales problemas de competitividad.

• En lo que concierne a política fiscal de la zona del euro no es previsible, a tenor de lo establecido en el Tratado de la Unión Económica, que se reduzca el grado de autonomía de que disponen los gobiernos nacionales. El margen de maniobra para la aplicación de políticas fiscales diferenciadas, por parte de los países socios de la UEM, es ya muy reducido, en virtud de lo estipulado en el denominado Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Se acordó que los países de la UEM deberían mantener sus déficit públicos por debajo de la cota del 3% del PIB..

• En los restantes ámbitos de la política económica, lo más probable es que se siga progresando en el sendero de la armonización y de la convergencia, aunque es difícil predecir a qué ritmo y con qué intensidad.



6.3.Los efectos de la UEM sobre la economía española



La pertenencia a la UEM está propiciando un clima de estabilidad de precios y disciplina fiscal. Además, la sustitución de las monedas nacionales por el euro supondrá un estímulo a la competencia y eficacia dentro del área, al hacer más transparentes las diferencias entre los precios de los bienes y servicios de los países miembros.

Las ganancias de eficiencia y bienestar económico sólo se materializarán adecuadamente en ganancias de bienestar si los agentes económicos y sociales son capaces de ajustarse a este marco con mayores exigencias de productividad. Si las economías de los países de la UEM no logran mantener los precios y la calidad de su producción en línea con los de sus socios, se pueden dar problemas de recesión y paro.

Frente a las ventajas existen algunos costes posibles, entre los que habría que destacar los asociados a la eliminación de la autonomía en la política monetaria y a la pérdida del tipo de cambio como mecanismo de estabilización.

Al trasladar estas ideas al terreno de la economía española en el seno de la UEM, aparecen vario hechos, que de algún modo definen los cambios más significativos que pueden esperarse. Básicamente son:

 El análisis comparado de las economías de la UEM pone de relieve que, pese a la existencia de un proceso de convergencia, subsisten diferencias importantes en sus niveles de productividad y renta, así como en otros rasgos de sus estructuras productivas y comerciales, y por consiguiente, sugiere que el riesgo de que algunos países sufran shocks asimétricos no debe despreciarse.

 Se debe destacar que en la economía española concurren una serie de divergencias en relación con sus socios que aumentan su vulnerabilidad ante dicho tipo de shocks. Entre ellas, resalta su menor productividad, asociada a un déficit de capitalización especialmente acusado en los activos que más influencia tienen sobre ella: la tecnología, el capital humano y las infraestructuras. Otra divergencia importante es la que se da en su especialización productiva y comercial, por el peso muy inferior de las ramas que tienen un mayor contenido tecnológico y mejores perspectivas de crecimiento. Hay que mencionar también la especial problemática del paro.

 La relativa debilidad de los mecanismos estabilizadores de la UEM. El Presupuesto comunitario está incapacitado para desempeñar un papel estabilizador, al tiempo que su reducida entidad restringe su función redistributiva. Tampoco es posible tener gran confianza sobre la capacidad estabilizadora de los movimientos migratorios dentro de la zona euro, ya que la inmovilidad de la mano de obra ha sido la tónica general en los países de la Unión en las últimas décadas.



¿Qué puede esperarse de la participación en la UEM?

La UEM ofrece, sobre todo, un clima de estabilidad macroeconómica propicio para la inversión productiva y, por consiguiente, para el crecimiento y la creación de empleo, junto a un ambiente de mayores presiones competitivas, que habrán de ser afrontadas sin el recurso de la devaluación. La UEM no proporciona ni mecanismos estabilizadores, ni recursos distributivos suficientes para encarar las condiciones adversas que pudieran presentarse de manera específica en alguno de los socios. La resolución de los problemas asociados con la eventual aparición de shocks externos de naturaleza o efectos asimétricos en algún país se hace recaer, casi exclusivamente, sobre los gobiernos nacionales. En este sentido, la vía de actuación que puede seguirse es, básicamente, la política fiscal, aunque constreñida a lo estipulado en el Pacto de Estabilidad.