LA FORMACIÓN DE LOS RASGOS DE LA ESTRUCTURA ECONÓMICA ESPAÑOLA

1.1. Fases y características de la industrialización española: una visión de conjunto.
1.2. España en el marco de la industrialización europea.

·         INDUSTRIALIZACIÓN

Es el proceso en el que se produce la consolidación del capitalismo junto con un crecimiento económico moderno, para el cual debe darse un crecimiento sostenido en el L/P del producto o renta real por habitante y por trabajador(y >población, tiene que crecer más la renta que la población). Pero, además, para hablar de crecimiento económico moderno tiene que haber un cambio estructural, es decir, que se produzca una sustitución de la base agraria por una nueva base de corte industrial y de servicios.
Por otra parte, la consolidación del capitalismo se representa por un reconocimiento pleno de la propiedad privada y por una asignación de bienes y servicios, así como de factores, por el mercado.

·         PERSPECTIVA HISTÓRICA COMPARADA

1ª) España juega un papel de economía segundona, no es de los países pujantes como Gran Bretaña, Alemania y Francia.
2ª) España forma parte de un grupo de países meridional - periféricos europeos, como Portugal e Italia, que constituyen un subconjunto diferenciado. Para los tres países, el siglo XIX es un siglo desaprovechado para reducir distancias respecto de los países más adelantados en el despliegue de la modernización económica.
Los factores que explican esto son: desigual distribución de la propiedad agraria, inadecuada organización financiera del Estado, falta de tradición empresarial en determinados círculos y regiones, escasa inversión en capital físico, humano y tecnológico.
3ª) La experiencia Española no es lo típico del marco europeo. Vamos a situar a España, dentro del patrón de industrialización europeo, dentro de la “variante mediterránea” (España, Italia y Portugal). Se puede decir que experimentan un proceso de convergencia tardío, lento e incompleto (menos Italia). Desde los años 50 los 3 países retoman la ola de crecimiento, pero también en general en Europa. Pero en los momentos de crisis seguirán siendo los países más afectados.

·         GRANDES SECUENCIAS TEMPORALES

Dentro de las grandes secuencias temporales que se producen en la industrialización española cabe destacar varias etapas:

1ª) Siglo XIX (en particular, final de siglo): equipamiento industrial y mantenimiento de los ritmos europeos de crecimiento, con especial intensidad a partir del decenio de 1870. Proteccionismo y moderación del crecimiento.
2ª) Principios Siglo XX – comienzos guerra civil (1936): diversificación industrial y crecimiento más intenso.
3ª) 1936 – 1950: autarquía y distanciamiento con Europa.
4ª) Desde la década de los 50: apertura y convergencia.

1ª) En el siglo XIX se van configurando las bases materiales e institucionales para el nacimiento del Capitalismo Español. Las bases materiales son, por ejemplo, que se logra un equipamiento industrial (ferrocarril, explotaciones mineras...). Las bases institucionales serían, por ejemplo, que desaparece el régimen señorial, desaparecen las aduanas internas.
Hay intentos de industrialización, pero no en sentido pleno. Las bases materiales van siempre acompañadas del capital extranjero (sobre todo procedente de Francia y Reino unido). En esta época también existe un fuerte talante proteccionista, sobre todo a finales del siglo XIX, porque, por ejemplo, la existencia de cereales de Rusia y EEUU (producción más eficiente) más baratos que los nuestros hacen que surjan las demandas de medidas proteccionistas. El caso español no es particular, también este talante caracteriza al resto de Europa. Siguiendo a Vicens Vives vamos a resaltar algunos rasgos del período intersecular:

- Hay una interacción negativa entre la agricultura y la actividad fabril ya que la agricultura no ayudó a la expansión industrial y, la industria no ayudó a la expansión agrícola. La industria no generaba un mercado próspero para la agricultura y la agricultura no compra a las fábricas ni ayudó a la actividad fabril abaratando los productos agrícolas, sino que fue al contrario. En definitiva, nos encontramos con una economía sometida a las fluctuaciones agrícolas del país. El proteccionismo agrícola significa un incremento de los costes, que recaen en principio sobre los consumidores. Por esta vía se grava la actividad fabril ya que los consumidores que trabajen en las fábricas exigirán aumentos salariales, frenando la expansión fabril. Sin producción no se daría el incremento de costes en la actividad fabril, el problema estaría en que la actividad fabril no tendría mercados.

- Para la industrialización en España el ferrocarril sería condición necesaria, pero no suficiente. La posibilidad de utilizar el ferrocarril ayuda a que funcione el mercado, rompe con la fragmentación de los mercados, ayuda a que todos ellos funcionen, ya que en España había muchos núcleos independientes que interesaba comunicar. Sin embargo, en el Reino Unido, por ejemplo, quizás no hubiera hecho falta el ferrocarril debido a su geografía ya que es un país alargado y con muchos ríos navegables.

2ª) Época de crecimiento económico. Esta segunda etapa se caracteriza por un fortalecimiento y diversificación del tejido industrial español. Diversificación sectorial en cuanto a tipos de actividades, ya que cobran importancia las empresas eléctricas, químicas, de automoción, de construcción de buques y de Obras Públicas. Diversificación territorial en cuanto a que cobran importancia en actividad fabril ciudades como Madrid, Valencia, Santander, Valladolid...
En esta época se difunden las innovaciones técnicas, la importancia de la electricidad y el motor de combustión interna. La pérdida de las colonias produce a principios del siglo XX la repatriación de capitales de las colonias que alimentan la economía española y que se invertirán en España en esas actividades.
En cuanto al flujo de capitales extranjeros se puede decir que hasta la 1ª Guerra Mundial, España, al ser neutral, aprovechó esas ventajas (Ejemplo: minas de carbón) pero reinvirtió poco en mejoras técnicas.

3ª) En esta etapa se interrumpe la senda del crecimiento económico español, por lo que se amplía la brecha que nos separa de otros países europeos. Esta brecha es el resultado no sólo de la Guerra Civil sino también de políticas como el modelo autárquico, que es un aislamiento querido del exterior, pero también los demás países nos aíslan ya que España estaba dirigida por un dictador.

4ª) Esta etapa está dentro del franquismo. Es conocida como el “Decenio Bisagra”. En esta etapa se abandona el modelo autárquico y se producen dos hechos muy importantes, que son los siguientes: apertura al exterior y desagrarización de la economía española. Ahora se producirá la verdadera industrialización.
1.3. El capital extranjero en la industrialización española.

Ya a finales del siglo XIX la presencia de capital extranjero fue decisiva para la economía (capital extranjero en el sentido de las tecnologías, invertido de forma tangible). Los intentos de industrialización debían de ir acompañados con ese capital extranjero. Esto dio lugar a muchas críticas, ya que se necesitaban esos capitales por la mala Hacienda Pública. En contrapartida se les permitió tomar posiciones privilegiadas en actividades como construcción del ferrocarril, explotaciones mineras, sociedades de créditos, etc. y el problema económico era que con esas empresas apenas se hacían pedidos en fábricas nacionales o los minerales aquí extraídos apenas eran objeto de transformación.
Con relación al ferrocarril la primera red que se construyó con capital extranjero consistía en un pasillo Sur- Norte que llevaba los minerales del Sur al Norte, es decir, construyeron el ferrocarril a su medida. Hubo muchas críticas porque todo esto va a llevar a una menor autonomía en política económica y a una mayor dependencia de nuestra industria del capital extranjero. Sin embargo, hay que reconocer que uno de los factores impulsores del capitalismo español es precisamente el capital extranjero.
Los momentos donde el capital extranjero tiene mucha importancia son momentos donde se produce la verdadera industrialización española. Nuestra industrialización fue de la mano del capital extranjero.

1.4. La orientación proteccionista del capitalismo español.

Una característica que está presente en casi todo el desarrollo del capitalismo español es el proteccionismo (finales siglo XIX - principios 60). Ya a finales del XIX hay una fuerte protección que comienza en el sector agrario y que llega al resto del proceso en fábricas, etc. El proteccionismo del siglo XIX está bastante generalizado en los países europeos, pero España lo que hace es participar en un movimiento no poco común debiéndose descartar, en consecuencia, cualquier consideración de la política comercial española de la época como “exótica”, esto es, insólita o al margen del rumbo más compartido a escala continental europea.
El gran error en el caso español fue su larga duración (mucho más allá de un periodo transitorio), ya que casi se convirtió en una característica estructural, caso que no ocurrió en el resto de Europa. Otras características fueron: intensidad del proteccionismo y su carácter integrado (casi se intentaba proteger todo). Es bueno adquirir una cierta protección, pero hay que saber eliminarla en un determinado momento. España tuvo que cargar con los efectos negativos de los altos costes que suponía haberlo protegido todo y, además, durante mucho tiempo no tuvimos que competir con el exterior, no tuvimos que mejorar nuestros productos, etc. Entonces, nuestras empresas al tener garantizado el mercado nacional no se les obligaba a ser competitivas, a mejorar sus productos, etc.

·         ALGUNOS INSTRUMENTOS PROTECCIONISTAS

- Arancel (derecho de aduanas): impuesto sobre productos importados que puede ser impuesto ad-valorem o impuesto por unidad. Con el arancel se pretende desincentivar las importaciones. Es una vía para incrementar el precio de los productos extranjeros.
- Medidas de fomento de la producción nacional (Siglo XIX): créditos, subvenciones, primas, etc.
- Controles directos (dentro de los años 80): licencias de exportación e importación.
- Las fórmulas de reserva del mercado nacional: consisten en medidas de consumo obligatorio de ciertas producciones nacionales (Ejemplo: obligar a la marina, siderurgia a consumir carbón nacional eliminando la posibilidad de que se venda carbón en el extranjero).

Este proteccionismo unido a otras medidas intervencionistas, éstas ya referidas a nuestra economía nacional y que serían disposiciones reguladoras de los mercados, son lo que se conoce como la vía nacionalista del desarrollo español, es decir, un intento de desarrollo capitalista hacia el interior. Frente a la orientación proteccionista de finales del siglo XIX hasta los años 50, podemos destacar 3 momentos de liberalización de nuestros intercambios comerciales:

-1959 => la economía se abre al exterior: tiene lugar el “Plan de estabilización”.
-1970 => acuerdo preferencial con la CEE: se seleccionan unos productos donde va a haber rebajas arancelarias comunes.
-1986 => integración en la Unión Europea.