Ciencia y tecnología

La tecnología es el conjunto de conocimientos teóricos y empíricos que se contienen en los equipos, métodos, procedimientos, organización y “saber hacer” de las empresas e instituciones, y que se utilizan en las actividades de producción de bienes y servicios. La tecnología se diferencia del conocimiento científico –aunque ambos se encuentren interrelacionados– pues mientras éste se configura con independencia de sus posibilidades de aplicación productiva, aquélla sólo adquiere existencia real en su empleo dentro de las unidades de producción.


De la definición precedente se desprende que la tecnología puede estar incorporada en los equipos de producción (máquinas, herramientas, utillajes, etc.); pero también puede plasmarse en la experiencia empresarial, en las rutinas de trabajo, en los manuales de procedimiento, en los planos o dibujos industriales, en el diseño de los productos o en los documentos de patentes. A estos últimos casos se hace referencia cuando se utiliza el término desincorporada.

Para estudiar el grado de innovación en una economía utilizaremos una serie de indicadores. Esos indicadores pueden encuadrarse en dos categorías:



1) Los que se refieren a los inputs o recursos empleados en el sistema. Hay que distinguir entre:

a) Gastos asignados a investigación y desarrollo (I+D).

b) Importación de tecnología. La importación de tecnología adopta diferentes modalidades: puede encontrarse incorporada en los bienes de equipo o en los inputs mediante la inversión directa en el país o mediante las inversiones directas que realizan las empresas extranjeras; mientras que se dice que importamos tecnología desincorporada cuando pagamos al exterior por el uso de licencias de patentes y de asistencia técnica.

2) Los que reflejan los outputs o resultados tecnológicos. Vamos a hacer referencia en este apartado a las patentes.



1) Indicadores referidos a los inputs:

La tardía incorporación de España al proceso de industrialización supuso para el país, con relación a las naciones pioneras de la revolución industrial, un menor nivel de difusión de los avances científicos y tecnológicos sobre los que se sustentaba la extensión y diversificación de las actividades manufactureras. Además, nuestro país tiene un cierto retraso en materia de innovación. A todo esto hay que añadir el elevado grado de proteccionismo al que se vio sometido nuestro mercado interno durante muchos años. Todo esto tuvo un impacto muy negativo en dos sentidos:

- no hay presiones competitivas para innovar (sobre todo en el periodo más autárquico).

- al no existir una corrientes saneadas de flujos comerciales los productos no disponen de mercados suficientemente amplios para arriesgarse a invertir en algo tan arriesgado como la innovación.



a) Por la información que tenemos en el cuadro 2 (página 146) podemos afirmar que hasta mediados de los años ochenta el esfuerzo español para financiar las actividades tecnológicas no alcanza la cota del 0,5 por 100 del PIB, nivel éste que ha de considerarse muy bajo, sobre todo si se tiene en cuenta que los organismos internacionales, desde una década antes, venían recomendando el incremento de esos recursos hasta el 1 por 100 del PIB para poder acortar la distancia con respecto a los países líderes que, en ese momento, ya duplicaban esa cifra.

A partir de 1985 se asiste a un aumento notable del gasto en I+D, hasta situarlo en el 0,9 por del PIB, pero el impulso que para lograrlo se había realizado desde la política científica y tecnológica se agota al cabo de un quinquenio. De manera que los años transcurridos de la década de 1990 son testigos de un estancamiento en ese esfuerzo. Hasta el año 1985 los gastos en I+D no superan el 0,5% del PIB. Diez años después se sitúa en casi el 1% del PIB. En la Unión Europea los gastos en I+D alcanza en el año 1985 el 2% del PIB.

Hay una gran brecha, por tanto, con respecto a la Unión Europea porque aquí era solo del 0,5, era casi 1,5 la diferencia. Ocho años más tarde en la Unión Europea era casi igual que en mediados de los años ochenta, mientras que en España alcanza casi el 1%. Por tanto, se puede decir que desde mediados de los ochenta se redujo la brecha con respecto a la media de la Unión Europea pero, eso si, todavía sigue existiendo.



• CARACTERÍSTICAS DE LAS EMPRESAS QUE DESARROLLAN ACTIVIDADES DE I+D EN ESPAÑA.



Las empresas privadas nacionales ejecutan solo el 37,4% del gasto en I+D. Por su parte las filiales de empresas multinacionales efectúan un 44% del gasto y las empresas públicas gastan en torno al 18,6% del destinado a I+D.

Para explicar que las empresas multinacionales y las privadas sean las que más gastan en I+D hay que acudir al tamaño, que es mayor. La mitad de ese gasto se concentra en tan solo cuatro actividades económicas o cuatro ramas de actividad: material eléctrico, productos químicos, automóviles, otro material de transporte.



b) Importación de tecnología: a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los productos industrializados, en España los pagos por importación de tecnología superaban a los gastos en I+D de nuestras empresas hasta finales de los años ochenta, que restan muchas potencialidades a una economía.



1- Tecnología incorporada: en relación a la inversión extranjera resaltar la relevancia de empresas controladas por capitales extranjeros en la modernización tecnológica de nuestro sistema productivo, de echo la mayoría de pagos realizados para la tecnología desincorporada corresponde a multinacionales. La cuota de mercado de bienes de equipo extranjeros se situó en torno al 70%. La tasa de cobertura (cociente de exportaciones /importaciones) de los bienes de equipo se sitúa en torno al 65%, que quiere decir que las exportaciones que realizamos sirven para financiar el 65% de nuestras importaciones.



2- Tecnología desincorporada: hay que atender a la balanza tecnológica que es una parte de la subbalanza de servicios de un país ya que así podemos calcular la tasa de cobertura. Nuestra balanza tecnológica era muy pobre hace unos años. A mediados de los años noventa nos situamos en una tasa de cobertura del 26%.





2) Indicadores referidos a los outputs o resultados:

Es un indicador bastante imperfecto ya que no siempre toda innovación se patenta. La patente es un derecho de explotación económica exclusiva que otorga el Estado a la persona, entidad o empresa que la ha obtenido. A veces no se patente por:

1- No se puede hacer con una fórmula matemática.

2- A veces las empresas no siempre desean patentar una innovación al disponer de otros medios para apropiarse de sus frutos.

Cuando se patenta hay que dejar la fórmula exacta. Un invento patentado pero que no se introduce en un sistema productivo, sólo es un invento y no una innovación.



• DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LAS PATENTES DE ORIGEN ESPAÑOL CONCEDIDAS POR LA OFICINA ESPAÑOLA DE PATENTES



Las patentes caen desde los años sesenta, pero sobre todo hubo una caída desde el año 1986. Esta caída se debe a una serie de acuerdos que suponen conceder una patente en varios países lo que va a suponer que el peso en cada país vaya cayendo.

El grado de autosuficiencia y el coeficiente innovador (representa el número de patentes por cada 10.000 habitantes) se sitúa por debajo de los países miembros de la OCDE y de la Unión Europea. Para medir los resultados de I+D conviene ir a los datos internacionales (un indicador para medir estas actividades a nivel internacional es la oficina de patentes de los Estados Unidos).



• VENTAJAS TECNOLÓGICAS RELEVADAS



PEi / PEi

VTR =

PWi / Wi



PEi = representa el número de patentes otorgadas a residentes en España o patentes de origen español ligadas a la rama i.

PEi = es el total de patentes de origen español para cualquier tipo de actividad o rama.

PWi = es el número de patentes ligadas a la rama i otorgados a residentes en todos los países del mundo

PWi = es el total de patentes concedidas en el mundo para cualquier actividad o rama económica.



La interpretación del indicador de VTR es la siguiente: si es mayor que la unidad (VTR > 1) las patentes españolas en el sector de que se trate tienen una participación en el total mayor que la que se registra para todos los países del mundo, revelando así una posición de ventaja tecnológica; si por el contrario, es menor que la unidad (VTR < 1), la situación del sector es inferior a la del promedio mundial, manifestando una posición de desventaja tecnológica.



Ejemplo: i = química fina



PEi = 8

PEi = 12 8 / 20 0’3

PWi = 200 VTR = = = 3 unidades

PWi = 1.000 200 / 1.000 0’6



España tiene VTR en la industria fina ya que el número de patentes supera al total en el mundo.

En nuestra economía la ventajas tecnológicas reveladas en industrias de consumo (textil, calzado) y en algunas actividades, de nivel tecnológico medio-alto (sector químico, sector del automóvil, maquinaria, etc.), es alta. En la tecnología de información la ventaja tecnológica revelada es baja