La distribución de la renta: distribución factorial, espacial y personal

• DISTRIBUCIÓN FACTORIAL O FUNCIONAL




La distribución factorial o funcional trata de analizar cómo se distribuye el producto interior bruto al coste de los factores (PIB) entre la remuneración de los asalariados (W) y el excedente bruto de explotación (EBE). La proporción de la renta que corresponde a la remuneración de los asalariados depende, básicamente, del coste del trabajo empleado en obtener una unidad del producto (coste laboral unitario) y de la proporción de empleados que son asalariados (tasa de asalarización).



W/PIB (participación de la remuneración de los asalariados en el PIB) = Coste Laboral Unitario (CLU) • Tasa de asalarización (ta)



El coste laboral unitario es igual al cociente entre los costes laborales por asalariado y las unidades producidas. Las tasa de asalarización representa el número de asalariados sobre el total de ocupados.

La participación de la remuneración de los asalariados en el PIB puede crecer tanto si crece el coste laboral unitario como la tasa de asalarización de una economía. A veces se piensa que si sube la parte del PIB que corresponde a W hay una buena distribución pero puede que no sea así. Puede ser que detrás de un incremento de lo que pesa W sobre el PIB pueda empeorar la distribución de la renta sobre los trabajadores.

Si se incrementa la remuneración de los asalariados el total de trabajadores van a conseguir absorber un mayor porcentaje del PIB.



W/PIB + EBE/PIB = 100%



Si hay una mayor dispersión de los salarios hay una mayor desigualdad entre los trabajadores. En España en el año 1995 la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB representaba aproximadamente al 45% del PIB.



• Evolución de la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB



Durante la mayor parte de los años setenta su peso aumentó (aunque esto no significa que haya mejorado la distribución de la renta). A partir de finales de los años setenta y con los pactos de la Moncloa, la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB cayó debido a una disminución de los costes laborales unitarios y a una caída de la tasa de asalarización que implicó un incremento de EBE/ PIB.

Desde mediados de los años 80 la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB se ha incrementado, sobre todo debido a un aumento de la tasa de asalarización ya que los costes laborales unitarios permanecieron más o menos igual e incluso cayeron un poco. Recientemente se ha producido una caída de la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB debido a una caída del coste laboral unitario y de la tasa de asalarización, de tal forma que actualmente la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB se sitúa en torno al 45% del PIB.

En la Unión Europea la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB es, aproximadamente, de un 51%, esto quiere decir que en la Unión Europea la tasa de asalarización es mucho más alta que en España, lo que no quiere decir que la distribución sea mejor.



• DISTRIBUCIÓN PERSONAL DE LA RENTA



El estudio de la distribución personal trata de examinar cuál es la estructura de las rentas de las que finalmente disponen los individuos o familias, es decir, los ingresos recibidos por las economías domésticas. Para llegar a calcular la renta disponible familiar (YD) hay que partir del Producto Nacional Neto (PNN) a coste de factores (o Renta Nacional Neta a coste de factores).

El PIB a precio de mercado son las rentas generadas dentro de nuestro territorio. A partir de esto, tendremos que empezar a hablar de PNN a coste de factores, es decir las rentas que remuneran a los factores de producción (residentes en España) por su actividad productiva dentro y fuera.



PIB a precio de mercado – Impuesto sobre la producción + Subvenciones explotación = PIB a coste de factores



PIB a coste de factores – Depreciación = PIN a coste de factores



PIN a coste de factores + Remuneraciones al factor trabajo que obtienen los residentes del resto del mundo – Remuneraciones de los asalariados no residentes que se prestaron al resto del mundo + Rentas que los residentes obtienen de la propiedad y las empresas del resto del mundo – Rentas que los residentes obtienen de la propiedad y de las empresas al resto del mundo = PNN a coste de factores



PIN a coste de factores + Rentas netas con el resto del mundo = PNN a coste de factores



El PNN a coste de factores todavía no es lo que nuestra nación tiene como renta disponible para el gasto. Para ello habría que sumarle las transferencias corrientes que España recibe del resto del mercado, que están formadas por los fondos estructurales y las remesas de emigrantes, y restarle las transferencias corrientes que España envía al resto del mundo (ambas transferencias en conjunto se denominan transferencias netas al resto del mundo).



PNN a coste de factores + Transferencias netas al resto del mundo = RNND a coste de factores



YD = RNND a coste de factores – TD (impuesto de sociedades y IRPF) – Cotización a la seguridad social de las empresas – Beneficios no distribuidos por las empresas + Transferencias netas del sector público hacia las familias



• Representación gráfica



El índice de Gini nos va a representar la distancia entre la diagonal y la curva sobre la superficie.



% YD

DIAGONAL (Ig)







% población



Ig = Distancia entre la curva y la diagonal / % población



El Índice de Gini esta siempre entre 0 y 1. Cuanto mayor sea el Índice de Gini peor distribución habrá. El Índice de Gini en 1967 fue 0,46, en 1970 fue 0,45, en 1980 fue 0,32 y entre los años 1990–1991 fue 0,30. Esto es un ejemplo de que la distribución de la renta fue mejorando desde los años 60 a 70 y desde los 80 a los 90, como reflejo de una caída desde los años 60 del Índice de Gini. En los años 70 la crisis propició una mejor distribución de la renta en España debido sobre todo a mayores prestaciones sociales recibidas por los tramos más desfavorecidos de la población. La mejora desde los años 70 a los 80 se debe a una mayor prestación social y a una mayor presión fiscal (reforma fiscal de los años 70).

Entre 1980-1981 la primera decila fue igual a 2,7% y la décima fue igual a 25,4%. Mientras que entre los años 1990-1991 la primera decila fue igual a 3,1% y la décima fue 23,9%.

El Índice de Gini correspondiente a España es inferior al correspondiente a EEUU (Ig en España es igual a 0,30, mientras que el Ig en EEUU es igual a 0,35). La distribución de la renta es mejor que en EEUU pero es mucho peor que la de Suecia (Ig = 0,22) al final de los años ochenta. Aunque España es uno de los países que en las últimas décadas ha conseguido disminuir las desigualdades en mayor medida, esto no evita que siga siendo uno de los países con distribución de la renta más equitativa. Otra forma de estudiar la distribución de las rentas es a través de la tasa de pobreza.

La tasa de pobreza es el porcentaje de población cuya renta se sitúa por debajo de la mitad de la renta per cápita de cada país en cuestión. En España la tasa de pobreza entre 1980-1981 era 18,4% mientras que entre 1990-1991 fue del 15%. En EEUU, en el año 1986, la tasa de pobreza era del 22,6% (EEUU es uno de los países con peor distribución de la renta). En Suecia en 1991 la tasa de pobreza es de un 5,5% y en 1987 es del 6,5% (disminuyó la distribución de la renta). España es un país con un nivel medio, tirando a bajo, de distribución de la renta.



• DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA RENTA



Las tres primeras Comunidades Autónomas de la distribución del PIB son Baleares, Madrid y Cataluña, y entre las últimas se encuentra Asturias. Los que ganaron posiciones son Aragón, La Rioja y Baleares. En la actualidad hay un mayor PIB per cápita en aquellas Comunidades Autónomas que se especializan en el sector servicios.

Asturias se sitúa en un 73,28% de la renta comunitaria si comparamos el PIB con la renta familiar, aunque cabría esperar una mejor distribución de las rentas. Las Comunidades Autónomas más pobres van a recibir más transferencias que las más ricas y sus impuestos serán menores que los de las más ricas, es decir, las desigualdades serán menores.