Crisis y modernización de la agricultura

La crisis de la agricultura se inicia en España en la segunda mitad de los años 50, de manera que en menos de tres décadas se paso de un exceso de demanda de productos alimenticios a un exceso de oferta en numerosos mercados agrarios. A este problema de oferta también se le llama “problema de ajuste agrícola”. Esto que en España ocurrió en menos de 30 años en otros países, como Francia y Alemania, ocurre en más de 50 años. Este problema del exceso de demanda está prácticamente resuelto a finales de los años sesenta.


Detrás de este proceso hay una paradoja: a principios de los años sesenta con un 34% de la población ocupada en la agricultura todavía no se había resuelto el problema del exceso de demanda de alimentos. En cambio, actualmente, con un 9% de la población ocupada en la agricultura nos encontramos con un exceso de oferta. Esto puede esta relacionado con un espectacular aumento de la productividad en la agricultura que se consigue a través de la mecanización.

El esquema que explica el paso de un exceso de demanda a uno de oferta es el siguiente:



- Por el lado de la oferta: se produce un importante éxodo rural a otros sectores (industria, servicios) y al exterior lo que va a suponer una escasez relativa de mano de obra agrícola que al final supondrá un aumento del precio L/K que provoca la sustitución de L por K, lo que va a llevar a la modernización de la agricultura española tanto por tecnologías mecánicas como químicas que van a producir un incremento de la productividad agraria (productividad / agricultor).



- Por el lado de la demanda hay una contención o estancamiento del consumo por dos razones:

-Estancamiento demográfico

-Baja elasticidad renta de la demanda de alimentos: ante incrementos de la renta per cápita el porcentaje que absorben los alimentos es bajo. Con el crecimiento va disminuyendo el porcentaje de gasto familiar dedicado a alimentos porque son los que tienen un tope de saturación. Esto explicaría que se produzca una caída de la relación real de intercambio (precio alimentos / precio de otros bienes y servicios). El incremento del precio agrícola fue menor que el del IPC, lo que hace que caiga la relación real de intercambio. Los precios de los productos agrícolas experimentan un crecimiento más moderado que el IPC porque por el lado de la demanda hay una baja elasticidad renta y por el de la oferta un incremento de la productividad. Esto explica como la perdida de peso de la agricultura es mayor en pesetas corrientes que en pesetas constantes, los precios agrícolas aumentaron menos que el resto de los precios de la economía.



La agricultura se ha ido integrando más en el conjunto de la economía, por ejemplo el progreso técnico implica mayores requerimientos de inputs, tanto primarios (bienes de equipo) como intermedios (fertilizantes, energía, servicio de reparación de maquinaria, etc.).

Se puede hablar de todo un proceso de externalización en el sentido de que muchas actividades realizadas previamente en las explotaciones agrarias se han transferido a otras esferas de la producción, nos referimos sobre todo al sector agrícola industrial. Aproximadamente sobre el año 1960 una mitad de la demanda de alimentos se satisfacía directamente desde el sector agrícola, en cambio en los años noventa una quinta parte de la demanda de alimentos se cubre con la agricultura. Es un reflejo de la caída del componente agrario en los alimentos finales. Cada vez en mayor medida los productos agrarios dejan de ser productos finales para convertirse en productos intermedios que serán objeto de transformación por la industria alimentaria. Este proceso explica el descenso de la participación de la agricultura en la producción agregada.

Para ver la perdida de posición de la agricultura vamos a ver la perdida de posición por parte del empleo agrícola.

- Caída del peso relativo del empleo, casi una cuarta parte

- Caída de la agricultura en cuanto a la participación en el VAB en pesetas corrientes (del 11% al 4%).

- Caída del peso de la agricultura en el VAB a precio de mercado en pesetas constantes (del 9% al 5%).



• CONCLUSIONES



Si la caída en pesetas corrientes es mayor que la caída en pesetas reales el incremento del precio de los productos agrícolas fue menor al incremento del IPC, es decir, la agricultura fue menos inflacionista que el resto de la economía en promedio.

Entre 1965-1996 el incremento de la productividad de la agricultura fue mayor que el promedio de la economía española. La agricultura en 1965 absorbía del total de la población ocupada el 33% del empleo, aportaba en términos reales menos del 9% del VAB a precio de mercado, sin embargo en 1996 absorbe menos de una décima parte de los ocupados (9% de los ocupados) y la producción real que aporta la agricultura es un poco menor al 5%. Esta pérdida de posiciones se explica en parte por la caída del componente agrario en los alimentos finales y también por la caída en el porcentaje que las familias destinan al gasto en alimentos (debido a la baja elasticidad renta).



• COMENTARIOS GENERALES: CARACTERÍSTICAS DE TIPO ESTRUCTURAL DE LA AGRICULTURA ESPAÑOLA (DATOS DE MEDIADOS DE LOS AÑOS NOVENTA)



Comparando con la Unión Europea la producción agrícola representa el 2% del total de la producción de la Unión Europea y el empleo como promedio de la Unión Europea el 5% (de 100 ocupados 5 son agricultores). Sin embargo, en España la producción agrícola representa un 4% de la producción total en España y el empleo agrícola un 8% sobre el total de empleo. Por tanto, el empleo agrícola en España es mayor que en la Unión Europea.

La superficie agrícola utilizada (SAU) es la superficie realmente empleada en labores productivas, tierras de cultivo y pastos permanentes. En España la SAU representa en torno al 50% del territorio nacional

La producción total agrícola (PTA) es igual a la producción final agrícola (PFA) más el reempleo. El reempleo es la parte del producto que se emplea como factor de producción dentro del propio sector agrícola, es decir, es output e input al mismo tiempo.



PTA = PFA + Reempleo



En la producción total agrícola los productos agrícolas representan un 58% de ésta, los productos ganaderos representan en torno al 39% y los productos forestales representan en torno al 3% de la PTA.