LA ADMINISTRACIÓN Y EL TRABAJO DEL MUNDO

La administración no se limita a los negocios, se aplica a todo esfuerzo humano que reúna en una organización a  personas con diversos conocimientos y habilidades. Ésta ha producido un gran impacto en las formas de vida del hombre. Ha permitido emplear gran número de personas instruidas en el proceso productivo. El conocimiento avanzado, siempre es altamente especializado, y no produce nada por sí sólo, pero la administración permite integrar esas labores hacia un bien común. La administración convirtió el conocimiento, de ser un ornato social y un lujo, en el verdadero capital de toda economía, el centro de la inversión capitalista.
        La evolución administrativa partió del modelo de mando, de dónde surgieron la departamentalización por funciones y la capacitación (que eliminó la anterior necesidad de cientos de años para desarrollar tradición de mano de obra y experiencia en destrezas manuales y organizacionales). En los años 20 y 30 apareció la descentralización, que combina las ventajas de lo grande con las de lo pequeño dentro de una misma empresa. Luego se descubrió que la línea de montaje sacrificaba el largo plazo en nombre del corto, surgiendo la línea de pensamiento que convirtió a la automatización en la manera de organizar el proceso de manufactura. Así fueron surgiendo la teoría Y, el trabajo en equipo, los círculos de calidad, y la organización a base de información como manera de administrar los recursos humanos. Estas innovaciones gerenciales representan la aplicación del conocimiento al trabajo, la sustitución de la improvisación y la fuerza bruta por sistema e información.
        El conocimiento de la administración es incompleto, y su propio éxito vuelve obsoleto ese conocimiento, al acelerar el cambio de trabajo manual a trabajo de conocimiento dentro de las organizaciones.
        En el pasado, el protagonismo en la economía mundial se basó en liderazgo en innovaciones tecnológicas, pero el surgimiento de Japón como gran potencia económica en este siglo, no se debió a  liderazgo tecnológico, sino al liderazgo en administración, que podría llamarse "tecnología social". Japón entendió que el panorama económico había cambiado. El modelo mecánico de organización y tecnología surgido al final del XVII con la máquina de vapor había muerto en 1945 con la bomba atómica, dando paso a un modelo biológico: interdependiente, de uso intensivo de conocimientos, y organizado por el flujo de información.
        La educación es el mayor reto administrativo de los países en desarrollo, dado que los países de la tríada (Europa-EEUU-Japón) son esencialmente autosuficientes, excepto en lo tocante al petróleo. Debido a la avanzada tecnología de automatización, y principalmente por la demanda de personas preparadas en todas las áreas de administración, el desarrollo requiere de una base de conocimiento que pocos países subdesarrollados tienen o pueden costear. Cómo crear rápidamente una base adecuada de conocimiento gerencial es la cuestión vital para el desarrollo económico actual, y no tiene hasta ahora solución.
        Los retos actuales de la administración son: encontrar estructuras que funcionen para organizaciones basadas en información; maneras de aumentar la productividad de los trabajadores de conocimiento; técnicas para manejar los negocios existentes, y simultáneamente desarrollar otros nuevos y muy distintos; maneras de crear  y gerenciar negocios verdaderamente globales, y otros.
        Los problemas más importantes de la administración en los países desarrollados son los relacionados con el "socialismo de las cajas de pensiones". Esto se refiere a que los asalariados son actualmente los principales proveedores de capital en las economías desarrolladas, debido a que éstos reciben alrededor del 90 % del PIB. Los países requieren enormes cantidades de capital para mantener y crear nuevas industrias, y los ricos ya no alcanzan para abastecerlo. los trabajadores se han convertido en "capitalistas" y propietarios de los medios de producción. La sociedad moderna requiere una identidad de intereses entre la empresa y el empleado, pero también requiere la gerencia una autonomía respecto de los empleados o dueños.
        La propiedad de los medios de producción por parte de los trabajadores es sana e inevitable. el poder sigue a la propiedad, y los asalariados tienen la propiedad, el poder tiene que venir por añadidura. No obstante, el socialismo de las cajas de pensiones mantiene la autonomía y responsabilidad de la empresa y la administración, la libertad del mercado, la competencia y la capacidad de cambiar e innovar. Es un socialismo que aún no funciona de manera completa.
        La empresa moderna, en especial la muy grande, puede desempeñar su tarea económica (incluso realizar utilidades para los accionistas) sólo si se administra para el largo plazo. Es demasiado lo que en la sociedad depende del futuro económico de las empresas, para que se pueda supeditar por completo a los intereses de grupo alguno, así sea el de los accionistas.
        La cuestión a resolver para el socialismo de las cajas de pensiones, es hacer compatibles los intereses de los accionistas con las necesidades de la economía y la sociedad. Debe hacerse responsable a la administración y a la vez permitirle administrar para el largo plazo.